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Algunos lo consideran un símbolo de su generación, un genio, y otros no tanto, pero lo que es innegable es que Mark Zuckerberg, héroe o villano, es sumamente reconocido a nivel mundial.

El empresario estadounidense sin duda ha provocado una revolución en Internet ya que, a pesar de las duras críticas y polémicas que se ha desatado en los últimos años, Facebook sigue siendo líder entre las redes sociales en todo el mundo.

A diecisiete años de su máxima creación, este joven multimillonario ha logrado “conectar al mundo”, y si bien existe un gran debate en torno a sus prácticas, la realidad es que su visión empresarial, así como el impacto que ha logrado en términos tecnológicos será difícil de igualar.

Historia de Mark Zuckerberg: qué ha hecho para acumular tanto dinero

Nacido en 1984 (ay, si George Orwell levantara la cabeza…) en una ciudad cercana a Nueva York, la ascensión meteórica de Mark Zuckerberg al Olimpo de los megamillonarios comenzó cuando estaba estudiando en Harvard. En este vídeo podrás descubrir un poco más sobre su etapa preuniversitaria:

Allí puso en marcha Facemash, el antecesor de Facebook, un directorio de estudiantes de la Universidad, en la que se podían calificar las fotos que más gustaban. Esto le creó problemas con la dirección de Harvard, que le acusó de acceder ilegalmente a los servidores y violar la privacidad de los estudiantes utilizando sus fotografías sin su permiso.

Vamos, que con el tema de la privacidad, el chico apuntaba maneras. Con la ayuda de sus compañeros de habitación (que posteriormente le acusaron de robarles la idea, como se cuenta en la película The social network) empezó a trabajar en un portal para conectar a los estudiantes, pero paralelamente desarrolló y acabó poniendo en marcha un portal llamado thefacebook.com cuyo objetivo era que los estudiantes de Harvard pudieran tener un espacio en el que intercambiar opiniones y experiencias.

Dicho portal se expandió rápidamente a todas las universidades de la Ivy League, momento en el que Zuckerberg decidió abandonar sus estudios. A partir de ahí la idea empieza a llamar la atención de gente como Sean Parker, fundador de Napster, que le ayudó a darle forma, eliminó el «the» para quedarse solamente en Facebook y en una de esas ironías de la vida, fue fulminantemente expulsado al año siguiente tras ser arrestado por posesión de cocaína.

Pero Facebook ya había cogido carrerilla y estaba listo para despegar. Hoy, con más de 2.700 millones de usuarios, Facebook es la red social por excelencia. Se ha vaticinado su muerte decenas de veces. Han nacido, crecido y muerto redes sociales que estaban llamadas a ser «el nuevo Facebook», mientras que la red social de Mark Zuckerberg se ha mantenido firme y ha conseguido lo que la mayoría no han sido capaces: generar ingresos.

Actualmente, Mark Zuckerberg ocupa el sexto puesto entre las personas más ricas del mundo de acuerdo a los datos de Bloomberg, al acumular nada menos que 117.000 millones de dólares (si bien su fortuna enfrentó una importante pérdida en 2021).

Esta gran fortuna es equivalente al 0,618% del PIB de Estados Unidos: algo así como el 1,53% de la fortuna del total de las 500 personas más ricas del mundo de este listado.

En 2018, Facebook tuvo ingresos totales de 56.000 millones de dólares (más de 50.000 millones de euros), y si bien Zuckerberg cobra un sueldo simbólico de un dólar al año, su fortuna sigue amasándose gracias a las acciones de Facebook. Una de esas redes sociales antiguas que, sin embargo, siguen existiendo con éxito.

Historia de Mark Zuckerberg: claves del éxito de Facebook

1. Desde el principio Facebook se abrió a los desarrolladores externos

Esto permitió el desarrollo de aplicaciones de terceros, sobre todo juegos. ¿A quién no le han invitado a jugar al Candy Crush, Mafia Wars o no ha recibido mensajes para unirse a las numerosas granjas de animalejos varios?

2. Facebook ha sabido evolucionar como ninguna otra red social 

Desde los numerosos cambios en la gestión de la privacidad hasta el botón de «Estoy bien» en caso de atentados o catástrofes, pasando por su incursión en el mundo marketplace, Facebook ha demostrado que es capaz de escuchar a sus usuarios y adaptarse a todas sus necesidades.

3. Facebook tiene masa crítica para ser rentable publicitariamente. 

Mark Zuckerberg ha demostrado que la monetización de Facebook le preocupa, por eso ha ido desarrollando diferentes formatos publicitarios y servicios para que las empresas puedan contactar con sus clientes, sistemas que otras grandes redes sociales implantaron más tarde. Facebook se ha preocupado de hacer espacio para las empresas y de no permitirles romper la privacidad de sus usuarios, al menos sin el consentimiento de éstos.

4. Mark Zuckerberg tiene claro su objetivo: ser la red social de referencia

Y eso es algo que los accionistas le agradecen. Su salida a Bolsa fue todo un acontecimiento acogido con entusiasmo por el mercado, y aunque, como decíamos, se ha tenido que enfrentar a una perdida de aproximadamente 5.900 millones de dólares tras el desplome de los mercados de Wall Street durante 2021, sus beneficios no son nada desdeñables.

Comprar WhatsApp o Instagram reforzó su posición en redes que, aunque no eran competencia directa, podían hacerle cosquillas y que hoy son vistas como servicios complementarios, pero no sustitutivos, de Facebook. Y todo gracias a un principio expresado por el propio Mark Zuckerberg: «Lo que importa no es qué queremos saber nosotros de la gente, sino qué quiere saber la gente sobre ella misma».

Ni siquiera el todopoderoso Google ha podido plantarle cara a Mark Zuckerberg en lo que a redes sociales se refiere. Google+ fue un rotundo fracaso que ha quedado en el cementerio de Google, y cualquier startup que pretenda ser el «nuevo Facebook» a día de hoy, despierta ataques de hilaridad en los posibles inversores, que se limitan a darle unas palmaditas en la espalda al desquiciado emprendedor al que se le ocurra semejante cosa, mientras piensan «pobrecillo, la de tortas que te vas a llevar». Por supuesto, hay muchas cosas criticables en Facebook.

La gestión renqueante de la privacidad, el hecho de quedarse con derechos universales y permanentes sobre todo el contenido que publiques (si mañana ves tu cara en un anuncio de Coca-Cola, diciendo «a menganito le gusta» que sepas que has firmado un consentimiento para ello), su colaboración con el espionaje masivo de la NSA estadounidense, o su excesivo puritanismo con el tema de las fotos (una madre amamantando a su hijo es una foto inmoral para Facebook, ¡sale una teta, Dios santo!), entre otros, han hecho que la reputación de Facebook no viva sus mejores horas en los últimos años.

Pero eso no impide que Facebook forme parte de las vidas de la inmensa mayoría de los que leéis este post. Y eso debe ser por algo. Al final, este chico con pinta de nerd, con sus sudaderas y sus zapatillas de deporte se ha comido el mundo, y lo ha hecho sin ser «emprendedor en serie» ni otras chorrad cosas por el estilo. Tuvo (presuntamente) una idea, la idea era buena y siguió con ella hasta el final. No se planteó su negocio como «voy a crecer hasta que Google me quiera comprar» ni otras cosas que todavía están, por desgracia, en la mente de muchos.

La donación filantrópica a lo Bill Gates

A pesar de la polémica que le rodea, Zuck tiene un trasfondo positivo: en 2015  saltó a los medios de comunicación de todo el mundo la noticia: Mark Zuckerberg y su esposa Priscilla Chan anunciaban que donarían el 99% de sus acciones de Facebook a una fundación con fines filantrópicos: la Chan Zuckerberg Initiative.

Esta donación, valorada en 45.000 millones de dólares al precio de las acciones de Facebook en el momento de la donación, es una de las  mayores donaciones jamás realizadas y se hará efectiva de forma gradual a lo largo de la vida de Mark Zuckerberg y su esposa. La decisión fue comunicada por ambos a través de Facebook (obviamente) coincidiendo con el anuncio del nacimiento de la primera hija de la pareja, Max Chan.

No es la primera vez que Mark Zuckerberg realiza acciones filantrópicas. Ya ha realizado donaciones sustanciosas cifradas en más de 1.600 millones de dólares para la lucha contra el ébola y lidera, a través de su fundación, un proyecto para llevar conexión a Internet a los países y zonas más desfavorecidas del mundo.

Con este paso adelante, Mark Zuckerberg se une al club de los mayores filántropos del mundo, inspirándose sin duda en el camino ya recorrido por dos viejos conocidos suyos: Bill y Melinda Gates, con los que mantiene una estrecha relación y que anunciaron una donación similar hace unos años.

A diferencia de Bill Gates, Mark Zuckerberg sigue siendo el CEO de Facebook, ya que la donación se realizará escalonadamente a un ritmo de alrededor de 1.000 millones de dólares anuales, con el objetivo de no perjudicar a los accionistas ni a los intereses de la compañía californiania.

Sea como sea, su acto de filantropía le honra, y debemos aplaudirle por ello. Sin embargo, como cualquier megacorporación, Facebook también tiene su lado oscuro.

Últimos años de polémicas

La llegada de la pandemia, sin duda, vino a poner de relieve el tremendo potencial del comercio electrónico. No era algo ajeno a Facebook, que ya había hecho sus pinitos en el mundo marketplace, y que desde entonces afianzó sus intentos por ofrecer a sus usuarios todas las facilidades para vender online. Por poner un ejemplo, recordemos que este mismo año llegaban a la plataforma los pagos a través de links y QRs. Es solo una muestra de lo que antes apuntábamos: la capacidad de Mark Zuckerberg y su equipo para detectar ciertas necesidades o tendencias en el mercado, y para materializarlas en su «emporio» de redes sociales.

En base a esto, una práctica frecuente de la compañía fue, desde siempre, copiar herramientas o funcionalidades de otras plataformas. Sin ir más lejos, en abril de 2021, Facebook anunció el lanzamiento de Live Audio Rooms, una nueva herramienta para impulsar el consumo de podcasts y hacer frente a Clubhouse.

Pero la idea no siempre le salió bien, y esto le acarreó en numerosas ocasiones ciertos litigios como el vivido con TikTok: Facebook lanzaba Facebook Lasso, un clon de TikTok que pretendía atraer a un público más joven y hacer así frente a la nueva red social. Pero esto le supuso a Zuckerberg una batalla judicial que finalmente perdió y le obligó a cerrar su nuevo chiringuito.

Por estas y otras decisiones a veces equivocadas, lo cierto es que en los últimos años Zuckerberg ha destacado más por las polémicas que por cualquier otro tipo de noticia. Recordemos, por ejemplo, el escándalo del Cambridge Analytica: millones de perfiles en la red social fueron recolectados para configurar perfiles ideológicos que ayudarían a orquestar campañas políticas. Más cercano en el tiempo, a principios de 2020, George Soros publicaba un polémico artículo de opinión en The New York Timesen el que dejaba entrever cierta connivencia entre Zuckerberg y Donald Trump. Llovieron críticas, claro.

También trajo cola la filtración de una exempleada de su compañía, que hace meses revelaba públicamente cómo los discursos de Facebook e Instagram, más allá de lo ético, alimentan discursos de odio y tienen un impacto negativo en la salud mental de, principalmente, los adolescentes. El millonario empresario negó la mayor a este respecto, pero la duda quedó sembrada.

Y si a ello sumamos una demanda de 69 millones de dólares por, presuntamente, violar una orden impuesta por el regulador de competencia del Reino Unido en la operación de compra de Giphy, pues la polémica está más que servida.

La carrera de Zuckerberg por meterse en el mundo del metaverso

Se está hablando mucho del metaverso, ese mundo virtual del futuro que supondrá, dicen, una evolución del actual Internet. Una personalidad como Mark Zuckerberg no podía permanecer impasible a este tema, y mucho se ha hablado de sus intentos por ser el primero en implantar esta nueva tecnología.

Recordemos que el metaverso se perfila como una realidad virtual, más allá del ocio, que también se amplía a otras dinámicas como ir a conciertos, interacción social, compras de todo tipo de objetos, etc. En este sentido, el CEO de Facebook anunció que los primeros planes que tiene su compañía para su propio metaverso sería la creación de una tienda de atuendos digitales. Una idea que es rentable desde hace tiempo para videojuegos como Fortnite, ya que el mundo avatar ayuda a incentivar la compra de vestimentas y otros accesorios virtuales.

Tal es el compromiso de la compañía con el metaverso, que a finales de 2021 se anunciaba el cambio de nombre de Facebook. Meta es la compañía que a partir de ahora agrupará a la red social Facebook, Whatsapp, Instagram y Oculus, intentando así unificar todas sus marcas con este nuevo mundo virtual. A través de comunicado de prensa, los de Zuckerberg anunciaban el lanzamiento de nuevos dispositivos y herramientas para ayudar a construir el metaverso. Un ejemplo sería la evolución de la plataforma Horizon, con integraciones para distintas apps.

Son los primeros pasos de lo que se perfila como una apuesta segura y una larga carrera en torno al metaverso, para lo que la compañía ya había anunciado que destinaría unos 10.000 millones de dólares. ¿Será este el reinicio de Facebook? ¿Un nuevo comienzo lejos de polémicas¿ ¿Una nueva apuesta exitosa para el gurú de las redes sociales? La semilla ya está plantada, y más pronto que tarde seguro que veremos resultados.

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