En un mercado saturado de impactos visuales, lo que provoca la diferencia entre ser una opción más o la elegida es la conexión profunda con la audiencia. Conversamos con Paola Cuéllar, fundadora y CEO de Mala Mujer Comunicación, sobre el cambio en las relaciones públicas.
Las estrategias de marketing están en un cambio constante, pero con la llegada de las nuevas generaciones, estas tácticas ya no pueden limitarse a la simple exposición de productos en redes sociales.
Paola destaca que el modelo tradicional de comprar espacios ha quedado atrás para dar paso a la validación de terceros. Mientras la publicidad se enfoca en el “cómprame”, las relaciones públicas trabajan para que alguien de confianza promueva el “cómpralo”.
Este cambio de paradigma permite que las marcas dejen de ser logotipos fríos para convertirse en historias con propósito que conectan con la identidad de las personas. Al centrarse en la conexión profunda, las empresas logran que el consumidor no solo compre su producto, sino que lo adopte como un estilo de vida.
Como pionera en el manejo de creadores de contenido, la fundadora de Mala Mujer ha visto cómo la digitalización exige mayor autenticidad. No se trata solo de tener alcance, sino de que el mensaje sea percibido como honesto y cercano por parte de la comunidad del influencer: “Yo siempre les digo: yo no vendo algo que no me gusta, porque no sabría venderlo, y para saber venderlo hay que probarlo”.
Esta filosofía es la que ha permitido que el social commerce sea efectivo y no se sienta como una venta intrusiva. La clave es que, al promocionar se humanice a la marca y al producto, consiguiendo que cada interacción que se obtenga se apegue a la conexión profunda que el usuario busca antes de realizar un pago.
Los años han pasado, alcanzando la época en la que la Gen Z ya está trabajando y donde la Gen Alpha está a menos de tres años de comenzar a entrar al campo laboral, por lo que encontrarte en equipos donde se reúnan personas de más de 35 años y chicos en sus inicios de sus veintes es lo normal.
Algo que podría no parecer extraordinario, pero sí cuando se considera que estas dos nuevas generaciones son personas nativas del internet y la digitalización. Paola mencionó que ha tenido que adoptar su liderazgo al trabajar con ellos. Ha pasado de un modelo de poder jerárquico a uno basado en el acompañamiento, aprendiendo de la frescura y la libertad creativa de sus equipos más jóvenes.
El crear equipos donde ambas partes puedan nutrirse de lo que podrían ser barreras es lo ideal para crear grupos de trabajo sólidos donde las técnicas y las ideas nuevas se unan para comenzar a crear proyectos innovadores y humanos.
Para la CEO Cuéllar, la comunicación del futuro o es humana o simplemente no será relevante para las audiencias. Aquellas marcas que prioricen el impacto emocional sobre el clic rápido serán las que logren perdurar en el mercado digital tan competitivo que existe.
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