Durante varias décadas, el mundo vivió pendiente de la tensión geopolítica derivada de la guerra fría. Boicots, incidentes diplomáticos, exclusiones comerciales… Con la caída del bloque soviético, el auge de la globalización y el multilateralismo, parecía que todo ese tipo de controversias quedaría en el olvido.
En 2019 el caso Huawei ya nos dejó ver que no todo iba a ser tan sencillo.
Pero todo parece haberse complicado mucho desde el comienzo de la segunda era Trump. Y las derivadas están siento diversas, múltiples y, en algunos casos, sorprendentes.
Ah, sí, y millonarias.
En un giro inesperado, la milmillonaria compra de Manus por parte de Meta está a punto de tener un muy mal desenlace para la empresa que dirige Mark Zuckerberg, apenas unos meses después de haberse firmado la operación.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) de China ha bloqueado la compra de Manus, la startup de agentes de IA que Meta había adquirido a finales de 2025. Así, en un comunicado, ha explicado que “ha tomado la decisión de prohibir la inversión extranjera en el proyecto Manus de conformidad con las leyes y reglamentos vigentes, y ha exigido a las partes involucradas que retiren la transacción de adquisición”.
A pesar de que la empresa se había trasladado a Singapur para operar bajo leyes internacionales, el organismo chino reclama su jurisdicción alegando que la propiedad intelectual y el talento se gestaron originalmente en Pekín, cuestionando la operación, valorada en más de 2.000 millones de dólares, bajo criterios de seguridad nacional y posibles incumplimientos de las normas sobre inversión extranjera y transferencia de tecnología
La situación se ha complicado mucho, hasta el punto de que según algunas informaciones, dos de sus fundadores habrían visto restringida su salida de China mientras se desarrolla la investigación regulatoria, dejando a Meta en la posición muy complicada, con una tecnología que ya estaba siendo integrada en sus plataformas y cuyos equipos de trabajo ya operan desde sus sedes globales.
Por parte de la empresa norteamericana, no ha habido comunicado oficial, pero un portavoz de Meta explicó al medio especializado TechCrunch que “la transacción cumplió íntegramente con la legislación aplicable. Prevemos una resolución adecuada de la investigación”.
Lo de Singapur es importante, así que detengámonos un momento en ello.
Hasta ahora, algunas empresas, startups como esta, trasladaban su sede legal de China a Singapur para esquivar la legislación local, y facilitar su venta a gigantes estadounidenses. El caso Manus deja ver que Pekín ya no acepta esta maniobra de escape. Para la CNDR, si el código fuente, los fundadores y la formación inicial de la tecnología ocurrieron en suelo chino, la empresa sigue bajo su jurisdicción nacional, independientemente de dónde esté registrada la oficina principal.
Este bloqueo sucede en el contexto de las restricciones de hardware impuestas por Washington. Mientras Estados Unidos intenta asfixiar la capacidad de China para fabricar chips avanzados, China responde reforzando el control sobre el talento y las tecnologías consideradas estratégicas, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial. La IA pasa a ser un activo de seguridad nacional, similar a la energía o el armamento.
La orden de rescindir por completo el acuerdo es técnicamente una pesadilla. Meta ya ha integrado la tecnología de Manus en su operativa y ha desplazado a 100 empleados a sus oficinas. Deshacer una adquisición de este tipo no es como devolver un producto a una tienda; implica separar bases de datos, algoritmos que ya están aprendiendo de los usuarios de Meta y resolver contratos laborales internacionales. El conflicto legal podría durar años mientras la tecnología en cuestión sigue operando en un limbo de propiedad.
Parte del interés (y del hype) alrededor de Manus, que motivó su compra, tiene que ver con cómo funciona su tecnología. Su producto estrella era un agente de IA general autónomo diseñado para completar tareas y entregar resultados finales. El usuario pueda delegar trabajos de investigación de mercado, programación o análisis de datos de principio a fin, mientras el agente planifica, ejecuta y entrega productos de trabajo listos para producción.
En el momento de la compra por parte de Meta, la compañía presumía de crecer más de un 20% mes a mes desde la versión Manus 1.5, y gracias, en parte, a su facilidad para integrarse con otras tecnologías. Manus puede conectarse con Gmail, Notion, Stripe, HubSpot, Slack, Google Calendar, Google Drive, GitHub, Hugging Face y otros servicios mediante conectores MCP (estándar abierto pensado para conectar asistentes de IA con herramientas externas) preconstruidos, y también con sistemas internos a través de servidores MCP personalizados.
Como vimos hace poco, ya hay empresas y agencias que han integrado Manus en sus procesos, en campos como el Paid Media. Esta marcha atrás supone un problema si Meta se ve obligada a desenchufar los conectores de Manus para cumplir con Pekín. En ese caso, podrían perderse sus automatizaciones de informes, sus análisis de la competencia en tiempo real y sus herramientas de generación de contenido.
Imagen: ChatGPT
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