La fuga protagonizada por una IA de OpenAI que terminó hackeando Hugging Face, comunicada por la propia compañía la semana pasada, ha puesto en alerta a la comunidad tecnológica. Tanto es así, que Anthropic decidió revisar sus propias pruebas de ciberseguridad de modelos de IA para detectar posibles incidentes, y terminó encontrando tres casos en los que tres IAs diferentes vulneraron los sistemas de tres organizaciones.
El jueves 23 de julio, dos días después de que OpenAI informase de su incidente de seguridad, Anthropic inició la revisión de un total de 141.006 ejecuciones de evaluación. En el proceso detectaron tres accesos a Internet por parte de tres modelos Claude diferentes (Opus 4.7, Mythos 5 y un modelo de prueba de investigación interna), mientras interactuaban con el entorno de evaluación de Irregular, uno de sus socios de evaluación externos.
“En una revisión de las transcripciones de nuestras evaluaciones de ciberseguridad, encontramos tres incidentes en los que un modelo Claude accedió a Internet desde dentro o mientras interactuaba con un entorno de evaluación de terceros, y luego obtuvo acceso no autorizado a los sistemas reales de tres organizaciones diferentes“, explica Anthropic en su comunicado.
Los primeros casos se remontan a abril, y todos ellos se produjeron durante desafíos de “captura de la bandera”, un tipo de pruebas de evaluación en las que los modelos de IA deben hacerse con una información oculta (la bandera) en un escenario de red ficticio.
“En todos los casos, la evaluación de Anthropic le indicó a Claude que su entorno era una simulación y que no tenía acceso a Internet. Debido a un malentendido con nuestro socio evaluador (Irregular), esto no era cierto, ya que sí tenía acceso a Internet. Por ello, cuando la búsqueda de Claude lo llevó a sistemas reales en Internet, los trató como parte del ejercicio“, argumenta la compañía.
Operando bajo esta falsa creencia, los modelos de IA terminaron comprometiendo la seguridad de las organizaciones afectadas sirviéndose de técnicas básicas (como la explotación de contraseñas débiles y puntos finales no autenticados). Así mismo, Anthropic asegura que su IA no encontró ni atacó vulnerabilidades complejas y que, en cada uno de los tres casos, trabajó con la única finalidad de completar su tarea (conseguir la bandera).
La desarrolladora pausó sus evaluaciones de ciberseguridad tras detectar los incidentes, informó a Irregular y se puso en contacto con las tres empresas afectadas para evaluar la situación y aplicar las soluciones pertinentes. “Las dos organizaciones con las que pudimos contactar no habían detectado la actividad ni se habían comunicado con nosotros previamente, y ahora estamos colaborando con ellas para solucionar el problema. Seguimos intentando contactar con la tercera“.
Anthropic ha asegurado que están abordando las soluciones a los incidentes como si la responsabilidad fuera exclusivamente suya y contemplan el error como un “malentendido” entre ellos e Irregular a la hora de configurar las pruebas de los modelos.
De cara a futuras evaluaciones, la compañía reforzará los sistemas de monitorización en tiempo real, endurecerá las reglas de la infraestructura de sus proveedores y revisará los protocolos de red en las evaluaciones pre-despliegue.
El informe publicado por Anthropic desglosa cómo actuó cada uno de sus modelos ante la falta de aislamiento en la red. Aquí te dejamos un pequeño resumen de cada caso:
Anthropic subraya que en ningún caso hubo un fallo de alineación de la IA ni una búsqueda de metas propias. El factor determinante fue la falsa creencia contextual del modelo sobre el entorno en el que operaba.
Así mismo, resulta revelador cómo reaccionó cada versión; mientras que las versiones más antiguas siguieron atacando tras sospechar que los datos eran reales, el modelo más reciente reconoció la situación y abortó la operación, mostrando un progreso clave en la comprensión del contexto real frente al simulado.
Si bien Anthropic inició su auditoría interna tras la alerta previa de OpenAI, la compañía ha querido señalar diferencias fundamentales entre ambos casos. Tal y como remarca Anthropic, en su situación no hubo una fuga técnica sofisticada, sino un simple error operativo y de configuración de red que dejó una vía de salida abierta hacia Internet.
Mientras que los modelos de OpenAI rompieron el aislamiento por su cuenta, Claude actuó bajo una premisa lógica al creer que todo lo alcanzable formaba parte del ejercicio. “Estos hechos nos dan motivos para un optimismo cauteloso de que, con una supervisión y unos controles más estrictos en torno a la infraestructura de evaluación, así como una inversión continua en la alineación, este tipo de riesgo puede superarse“.
Foto: generada con ChatGPT Images 2.0
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Δ