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Hola. Rocamora al teclado. Después de un año, entre confinamientos y auto-confinamientos, no os pongo fotos mías porque no me reconoceríais. Baste decir que no soy capaz de cruzar las puertas sin untarme previamente en mantequilla. Creo que me han engordado hasta los ojos. Ayer vi aterrorizado como una mosca se me acercaba velozmente y entraba en órbita a mi alrededor, lo que confirma mis sospechas de que he desarrollado mi propia atracción gravitatoria. Mi trasero se asemeja cada vez más a un mapamundi.

Toca hablar de eCommerce de artesanía, pero la palabra «artesanía» me hace evocar imágenes de bollos artesanos rellenos de chocolate, de cachos de pan artesano pringados en salsorras grasientas… A ver si sacan ya la vacuna de Deliplus o algo y me la ponen para que recupere mi vida. Mientras tanto, si un agujero negro devora la Tierra no le echéis la culpa al LHC, el acelerador de partículas del CERN: probablemente sea yo al alcanzar la masa crítica e implosionar. Avisados quedáis.

Os hacéis una idea, ¿no?

Os hacéis una idea, ¿no?

Como decía, voy a hablar de eCommerce de artesanía porque a) el gremio de artesanos lo está pasando especialmente mal con la suspensión de las ferias y mercados de artesanía, b) son los grandes olvidados en el eCommerce y el marketing digital y c) llevo desde octubre impartiendo formación online a artesanos sobre la cosa (valga la redundancia) online y ya me pueden convalidar un máster, y no precisamente de esa Universidad de la que usted me habla.

eCommerce de artesanía: Cuando ser pequeño mola…

El sector de la artesanía tiene, dentro del mundo de las pymes y micropymes, características muy singulares. Mayoritariamente se trata de negocios unipersonales o familiares, en muchos casos heredados de generación en generación, que venden productos hechos por ellos mismos y que suelen tener algo con lo que muchos comerciantes sueñan: se trata de productos únicos.

Un artesano o artesana se reconoce en las piezas que crea y sabe que son suyas, porque no hay nadie más que esté vendiendo algo exactamente igual. Esto les da una ventaja competitiva en el universo del eCommerce, donde tener productos únicos y ser capaz de diferenciarse de los 7000000 millones de competidores que tienes es un plus, como te lo voy contando. No es de extrañar que hasta Amazon quiera atraerlos. A su manera, claro.

Un eCommerce de artesanía tiene, además, otra ventaja fundamental: (casi) puede fijar el precio que quiera por sus productos. ¿El límite? Lo que la gente esté dispuesta a pagar. De hecho, muchos artesanos (no todos, ojo) se sorprenden del valor que pueden llegar a adquirir sus productos. Aquí, aparte de los materiales, el diseño y la habilidad artística de la persona, también cuenta mucho la reputación que esa persona pueda llegar a tener.

Una reputación que en muchos casos se han ganado fuera de internet, no dentro, por el boca-oreja puro y duro. Cuando has sido capaz de conseguir algo así, crear una buena reputación online no es nada difícil a poco que cuides tus redes sociales, ya que la gente está más que dispuesta a ayudarte. Como sé que os molan los textos organizaditos y telegráficos, ahí va un resumen de las ventajas de un eCommerce de artesanía:

  • Productos únicos. No necesitas romperte demasiado la cabeza para buscar tu hecho diferencial, ya vienes diferenciado de casa.
  • Mercados nicho. En general, quienes se dedican a la artesanía tienen muy claro cuál es su target y crean sus productos pensando en ese nicho concreto del mercado.
  • Clientes fieles. Qué digo fieles, ¡profetas!. Los artesanos consiguen sin despeinarse alcanzar el Santo Grial del eCommerce y del marketing en general: que tus clientes te traigan a otros clientes sin darles nada extra a cambio. Lo hacen gracias a la excelencia de sus productos y el trato personal, obviamente, pero sin darse importancia, porque ellos son así.
  • Interés del público. Y puedo demostrarlo con números: algunas de las campañas de publicidad en Facebook o Google Ads que he gestionado para clientes de artesanía han alcanzado tasas de clics (CTR) de ni más ni menos que el 30%, Ni remarkeremating, ni pepinillos en vinagre. Os juro que al ver esos resultados casi me hago pis de la emoción.
  • Empatía.  El hecho de que la gente pueda ponerle nombre y cara a una pieza de joyería, de cerámica o de madera, por poner algunos ejemplos, crea una corriente de simpatía hacia ellos. Por mucho que sus publicistas se empeñen es muy difícil que te caiga bien un banco, pero un artesano sólo necesita ser él o ella misma y enseñar lo que hace y cómo lo hace para caerle bien a la gente.

 

Imagen: Depositphotos

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