Anthropic ha decidido retirar del mercado Fable 5, su modelo público más avanzado, apenas un par de días después de su lanzamiento. De esta forma, Fable, que se había convertido en el objeto del deseo de todos los expertos en IA del mundo, desaparece de nuestra vida tras un movimiento crítico para el negocio de esta compañía en el que, como ha sucedido anteriormente, da la impresión de que Donald Trump ha tenido mucho que ver.
Antes de seguir, un poco de contexto: no había llegado a probar Fable 5 personalmente, así que la mayor parte de las referencias a sus grandes habilidades viene tanto de la propia documentación de Anthropic como de lo que algunos usuarios que sí habían accedido a ella comentaban en redes sociales.
Y tenía muy buena pinta.
Más capacidad y más eficiencia en un modelo que llegaba con el aura de ser la versión para todos los públicos de Mythos, la IA que había hecho temblar a los gobiernos de medio mundo apenas un par de meses antes. Tanto, que Fable se situó enseguida en cabeza del LLM Arena, la principal referencia a la hora de valorar los modelos de IA a nivel internacional.
A Sam Altman no le gusta esto
Sin embargo, en la tarde del viernes, hora española, la compañía liderada por Dario Amodei anunciaba la retirada de ambos modelos, tanto Fable como Mythos:
“El gobierno estadounidense, citando a las autoridades de seguridad nacional, ha emitido una directiva de control de exportaciones para suspender el acceso a Fable 5 y Mythos 5 a cualquier ciudadano extranjero, ya sea dentro o fuera de Estados Unidos, incluyendo a los empleados extranjeros de Anthropic. Como consecuencia de esta orden, debemos desactivar Fable 5 y Mythos 5 de forma inmediata para todos nuestros clientes a fin de garantizar su cumplimiento. El acceso a los demás modelos de Anthropic no se verá afectado”.
La Administración Trump no ha sido, hasta el momento, especialmente concreta a la hora de detallar las claves de esa suspensión, lo que ha hecho aumentar la sensación de un trato injusto hacia Anthropic, a la que tiene en su punto de mira desde que hace unos meses la etiquetó como riesgo para la cadena de suministro y, por tanto, excluyó de cualquier tipo de contrato con el Gobierno. Todo, tras la negativa de Anthropic a ceder en algunas de las pretensiones de Trump acerca de los usos militares y de control ciudadano de su IA.
De hecho, volviendo al comunicado de Anthropic, esto queda bastante claro:
“La carta (del gobierno) no especificaba los motivos de su preocupación por la seguridad nacional. Entendemos que el gobierno cree haber descubierto un método para eludir, o “desbloquear”, Fable 5. Analizamos una demostración de esta técnica para identificar algunas vulnerabilidades menores ya conocidas. Estas vulnerabilidades parecen relativamente sencillas, y hemos comprobado que otros modelos disponibles públicamente también las detectan sin necesidad de recurrir a técnicas de evasión”. (En una clara referencia a OpenAI).
“Hasta la fecha, el gobierno solo nos ha proporcionado información verbal sobre una posible vulnerabilidad limitada y no universal, que consiste básicamente en solicitar al modelo que lea un código fuente específico y corrija cualquier fallo de software. Entendemos que se compartió con el gobierno una posible vulnerabilidad. Hemos revisado un informe que creemos que fundamenta la directiva gubernamental y hemos comprobado que el nivel de capacidad que se muestra en él está ampliamente disponible en otros modelos (incluido el GPT-5.5 de OpenAI ) y que los responsables de la seguridad de los sistemas lo utilizan a diario”.
Dos referencias a la OpenAI de Altman en dos párrafos. Nada más que alegar, señoría.
Para liar más el asunto, algunas fuentes apuntan a que el CEO de Amazon, Andy Jassy, habría sido la fuente de las alertas de seguridad que llevó al gobierno de Estados Unidos a imponer un veto de exportación sobre los modelos Claude Fable 5 y Mythos 5 de Anthropic, lo que obligó a suspender su acceso a nivel mundial.
Según informes de medios como The Wall Street Journal, Jassy habría comunicado al Secretario del Tesoro, Scott Bessent, que investigadores de Amazon lograron utilizar el modelo Fable 5 para obtener información potencialmente explotable en ciberataques. Aunque un portavoz de Amazon evitó dar detalles específicos, confirmó que es habitual que asesoren al gobierno en materia de riesgos informáticos y admitió que su propia plataforma de la nube, AWS, se ha visto afectada por la retirada de estas herramientas.
¿Un dato curioso más? La propia Amazon es inversora en Anthropic.
Más allá del caso de Fable y de cómo se resuelva en adelante, esta situación deja varias lecciones de cara al futuro, y no especialmente buenas, ni para el sector de la IA, ni para la industria estadounidense ni, tampoco, para las empresas y usuarios que utilizan estas soluciones en todo el mundo.
La primera, la más obvia, es que por mucho que te apetezca, no pongas todos los huevos en la misma cesta. Especialmente cuando los huevos, y la cesta, puedan tener un valor tan crítico para tu negocio como el de una IA avanzada de las características de Fable. Y ya no es solo porque pueda pasar algo como lo de este caso, con una decisión gubernamental de por medio. Solo hay que ver el historial reciente de caídas de OpenAI, Gemini y demás para entender que, como sucede con otros servicios online (hola Cloudflare), la IA en la que basas parte de tu operativa puede dejar de funcionar sin previo aviso.
La segunda, mucho más política, tiene que ver precisamente con la inestabilidad del marco regulatorio. Desde siempre hemos oído que las empresas, los inversores, los gobiernos… necesitan un entorno legal estable. Una cierta “seguridad jurídica”, que les permita operar con garantías de que lo que hacen no va a dejar de ser posible al día siguiente. En la era Trump, esta seguridad jurídica, esta previsibilidad de lo que va a suceder al día siguiente, ha saltado por los aires, como ya hemos visto en el caso de su caótica política arancelaria. Ahora, la administración Trump pone trabas a Fable, pero… ¿quién te asegura que esto mismo no sucederá con OpenAI en el futuro?
La tercera, tiene que ver con la geopolítica, con el juego de estrategias cruzadas que a lo Risk están llevando distintos gobiernos del mundo, especialmente China y Estados Unidos.
Entre las fuentes que consulto habitualmente para conocer cómo marcha nuestro sector está la sección de tecnología del South China Morning Post, uno de los medios de referencia del gigante asiático. En él se habla con cierta periodicidad, y con cierta superioridad, de los problemas que tienen las compañías tecnológicas “occidentales” frente al impulso que han ganado en los últimos años las chinas. En este medio no tardaron en comentar la noticia de Anthropic, y reflejar las contradicciones de un gobierno estadounidense que aboga por el liberalismo económico mientras pone trabas a la actividad de sus propias empresas.
Muchos expertos explican que a día de hoy las compañías de EE.UU. siguen ganando claramente la carrera de la IA, pero nadie puede asegurar que esto vaya a seguir siendo así durante mucho tiempo, especialmente con el impulso que las empresas chinas están dando a estas tecnologías en el último año.
Finalmente, y si vale de algo, he de decir que mi actitud hacia la legislación sobre la IA es, en general, favorable. Hace tiempo que sigo las publicaciones del Future of Life Institute, que lleva muchos años apostando por un desarrollo consciente, legislado y garantista de la IA en todo el mundo, que evite algunos de sus grandes riesgos, como los que se relacionan con la ciberseguridad o el uso de las armas autónomas en guerras. Seguro que recuerdas las cartas abiertas que líderes tecnológicos de todo tipo han firmado acerca de los peligros de este tipo de tecnologías cuando no se desarrollan en un marco seguro. Así que entiendo las precauciones respecto de una IA como Fable 5 que se presentaba como tan poderosa. Pero entonces quizá, no debería haberse llegado a lanzar.
Y, desde luego, se debería haber sido más claro con las motivaciones de una decisión que, como vemos, altera el equilibrio del sector de la IA mundial.
Imagen: ChatGPT
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