Terremoto en Colombia: por qué las exportaciones de café quedaron varadas tras la tragedia

Los bloqueos en las vías hacia Buenaventura ponen a prueba las exportaciones de café y revelan el impacto de una crisis logística sobre el mercado colombiano.
imagen generada con inteligencia artificial sobre el problema logístico de las exportaciones de café en Colombia tras el terremoto
13 agosto, 2026

Colombia todavía está pasándola mal con el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente del país el lunes 10 de agosto que dejó, según el último reporte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastre, 273 personas fallecidas y más de 40.700 familias afectadas, una cifra que además sigue actualizándose mientras avanzan las labores de búsqueda y rescate. Pereira, Cali, Manizales, Armenia y Quibdó están entre las ciudades más golpeadas, con edificaciones colapsadas y familias enteras que hoy están reconstruyendo lo que quedó.

En medio de esa emergencia, que sigue siendo lo prioritario, hay un efecto colateral del que se habla menos pero que también toca directamente a esas mismas comunidades: el sismo interrumpió buena parte de las exportaciones de café colombiano. Y no es un dato menor, porque justamente en esa zona del país (el eje cafetero) viven miles de familias para quienes el café es su sustento diario. Por eso vale la pena entender qué pasó ahí también, sin perder de vista que detrás de cada saco de café retrasado hay personas que además están lidiando con una tragedia mucho más grande.

Dónde ocurrió y qué tan grave fue

El epicentro se ubicó en San José del Palmar, Chocó, a 103 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico Colombiano. Esa profundidad hizo que el movimiento se sintiera con fuerza en una zona geográfica muy amplia, abarcando justo el corazón de la región cafetera: Risaralda, Valle del Cauca, Caldas, Antioquia, Chocó y Quindío. El gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, lo resumió así en un mensaje público de solidaridad con las familias cafeteras de esas zonas, recordando que lo primero, antes que cualquier cosa, es salvar vidas y acompañar a quienes lo perdieron todo.

Con ese contexto claro, pasemos a la parte logística, que también tiene su peso.

Buenaventura, el puerto que quedó sin salida

Para que el café colombiano llegue a los mercados internacionales, más del 60% tiene que pasar por el puerto de Buenaventura, en el Pacífico. Y para llegar ahí, necesita atravesar la carretera Cali-Buenaventura, una vía que pasa por varios túneles en zona montañosa. Esa carretera fue una de las más afectadas por el sismo: los derrumbes bloquearon el paso justo en los tramos cercanos a los túneles, y aunque el Ministerio de Transporte logró habilitar un carril por unas horas, nuevos deslizamientos obligaron a cerrarlo otra vez por razones de seguridad poco después.

El presidente de Asoexport, Gustavo Gómez, describió la situación: “todo esto ha hecho que el engranaje de exportación de café esté prácticamente paralizado”. Sin poder mover la carga pesada hacia el puerto, y con escasez de vehículos para desviarla hacia otras terminales, buena parte del café simplemente se quedó detenido en el camino.

Dos versiones de una misma emergencia

Vale la pena aclarar que no todo el sector coincide en la magnitud del impacto, y no es porque alguien esté exagerando o minimizando: son dos gremios mirando el problema desde ángulos distintos.

Mientras Asoexport hablaba de parálisis casi total, la Federación Nacional de Cafeteros explicó que el país no se quedó sin ninguna salida, porque una parte importante de las exportaciones donde cerca de la mitad tiene como destino Estados Unidos, ya se movía por los puertos del Caribe, principalmente Cartagena y Santa Marta. Según la Federación, las terminales de Buenaventura suspendieron preventivamente sus operaciones un par de días para hacer inspecciones de infraestructura, mientras se evaluaban los deslizamientos en las vías de acceso.

Probablemente ambas versiones son ciertas, cada una desde su lado: la ruta principal sí se vio seriamente comprometida, pero el país no quedó completamente aislado del mercado internacional. De cualquier forma, perder tu vía más importante, aunque sea de forma temporal, genera un atraso que tarde o temprano hay que absorber.

El impacto en números

Colombia exporta en promedio alrededor de un millón de sacos de café al mes, lo que equivale a unos 250.000 sacos por semana. Asoexport calculó que si las restricciones de acceso a Buenaventura se mantenían apenas siete días, eso podía significar más de 600 vehículos y más de 1.000 contenedores esperando para salir. Son cifras que, puestas en contexto, muestran la escala del problema logístico: cada contenedor represado es un comprador esperando, una entrega que se atrasa, y en algunos casos, ingresos que no llegan a tiempo a las familias cafeteras que ya están lidiando con los efectos directos del terremoto en sus propias fincas y comunidades.

Para dimensionar el peso de Colombia en el mercado mundial, la cosecha de 2025 fue de 13,4 millones de sacos de 60 kilos, lo que la convierte en el segundo mayor productor mundial de café arábica.

Cómo reaccionó el mercado internacional

Como suele pasar con el café, lo que ocurre en las montañas colombianas también se siente en las bolsas internacionales. Colombia es además el principal productor de arábica suave lavado de alta calidad, el que usan tostadoras como Starbucks para sus mezclas premium. Apenas se conoció la magnitud del sismo, los contratos de arábica en la bolsa ICE de Nueva York empezaron a moverse con nerviosismo, llegando a tocar un máximo intradiario de tres semanas de 3,2755 dólares por libra el martes 11 de agosto, antes de cerrar con una subida más moderada.

Esto se suma a una tendencia que ya venía de antes: los futuros del arábica acumulaban un alza cercana al 30% desde junio por las preocupaciones del fenómeno de El Niño, y ahora el terremoto se convierte en un factor adicional de incertidumbre justo cuando las reservas certificadas de café están en su nivel más bajo desde finales de 2023. En otras palabras, había poco margen de maniobra, y cualquier interrupción adicional en la oferta colombiana se siente con más fuerza de lo habitual.

El camino hacia la recuperación

Hacia el 12 y 13 de agosto empezaron a llegar reportes de que el paso de carga pesada hacia Buenaventura se estaba habilitando de forma gradual, combinado con las rutas alternas por el Caribe mientras se termina de despejar la vía principal. Gómez expresó confianza en que en los próximos días se puedan retomar los procesos de exportación con normalidad.

Aun así, es importante no perder la perspectiva: reabrir una carretera no resuelve automáticamente lo que está pasando en el territorio. El café se cultiva, se procesa y se transporta desde las mismas fincas y comunidades que hoy están evaluando sus pérdidas humanas y materiales. Así que aunque la logística se vaya normalizando, es probable que la recuperación completa de la cadena cafetera tome más tiempo, y que dependa, sobre todo, de cómo avance la recuperación de las familias y los territorios afectados.

Imagen: GPT Images 2.o

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