Un chico de 16 años que quiere comprar una skin de 3 dólares de su personaje favorito no tiene tarjeta de crédito, ni cuenta bancaria propia, pero sí tiene su celular y algo de plata que le dieron en casa. Si el juego no le deja pagar con lo que tiene a la mano, la venta se cae.
Esa escena se repite millones de veces en Colombia, y explica por qué los pagos digitales en el gaming en Colombia se volvieron un tema serio.
Los números ayudan a dimensionarlo. Según el DANE, el 31,4 % de las personas de cinco años o más en Colombia juega o usa videojuegos en línea, lo que da más de 10 millones de gamers activos. Junto con Brasil y México, el país está entre los mercados de videojuegos más importantes de América Latina, una región que en 2025 superó los 372 millones de jugadores, según Newzoo.
En plata, el mercado gamer colombiano generó más de US$800 millones en 2024, con una proyección de crecimiento cercana al 11 % anual, según datos citados por Forbes Colombia. Y el comercio electrónico de la categoría gaming creció 65 % en el primer semestre de 2025 frente al mismo periodo del año anterior, según Tiendanube.
El 62 % de los gamers colombianos juega principalmente desde el celular. Eso obliga a que pagar sea rápido, liviano y sin vueltas. Nadie quiere llenar un formulario de diez campos en plena partida.
Buena parte del negocio no está en comprar un videojuego completo; está en lo pequeño y frecuente:
Son las llamadas microtransacciones: pagos de montos bajos, muchas veces desde el exterior y hechos por jugadores jóvenes que no tienen tarjeta. Para ellos, las billeteras digitales, el efectivo digitalizado y otros métodos de pago alternativos son la puerta de entrada al consumo digital, no un plan B.
Juan G. Martín Escolar, director global de ventas para Latinoamérica de Rapyd, lo resume así: “si un método de pago falla o no está disponible, la venta simplemente se pierde.”
Rapyd es una fintech global que permite a las empresas cobrar en más de 100 países, con más de 1.200 métodos de pago locales (tarjetas, transferencias, billeteras y efectivo). En Colombia llegó a través de la adquisición de la operación de PayU, pionera de los pagos electrónicos en el país. La operación local pesa entre el 30 % y el 40 % de la actividad de PayU en toda la región, y desde ahí la compañía va ampliando sus soluciones para videojuegos, streaming y organizadores de eventos.
En los próximos días Bogotá recibe una nueva edición del SOFA (Salón del Ocio y la Fantasía). En 2025 reunió más de 450 expositores, 400 comunidades y 4.500 gestores culturales en 23 pabellones, y apunta a superar los 200.000 visitantes de 2024. Es un buen recordatorio de que el público gamer ya no es un nicho: es una audiencia masiva que compra, se suscribe y paga todos los días.
Con más jugadores, más compras desde el celular y más gente sin tarjeta que quiere participar, la competencia en el gaming ya no se gana solo con buenos juegos. También se gana dejando que el usuario pague como prefiere, en segundos.
Imagen: GPT
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