Si alguien tenía dudas sobre si las empresas están dispuestas a pagar fortunas por inteligencia artificial, la respuesta acaba de llegar con el nuevo anuncio sobre el crecimiento de un 70% en los ingresos de OpenAI, los cuales rompieron proyecciones previas.
Uno de los datos que más llamaron la atención en los resultados del tercer trimestre del año de la compañía fue que su tasa de ingresos anualizados se está aproximando a los 70,000 millones de dólares. Para ponerlo en perspectiva, este indicador refleja un salto de más del 70% en comparación con el inicio del tercer trimestre.
Esta aceleración no solo proviene de los usuarios del día a día, sino de las empresas. Las ventas dirigidas al sector corporativo se duplicaron con creces en cuestión de pocos meses. A esto se suma que, en el segmento de consumo masivo, la plataforma generó más dinero en un solo trimestre que en todo el año anterior completo.
El éxito comercial que está teniendo la empresa de tecnología ha generado un impacto en cadena con sus aliados estratégicos. Un claro ejemplo es Oracle, uno de los proveedores clave de capacidad informática para empresas, cuyas acciones en bolsa subieron un 5.3% tras conocerse estos resultados.
Incluso, analistas del sector financiero señalan que alrededor de la mitad de la cartera de pedidos de Oracle depende directamente de esta alianza. Esto es el ejemplo de que, si el consumo de modelos de IA se dispara, la demanda por servidores e infraestructura en la nube crece al mismo ritmo, beneficiando a todo el ecosistema de proveedores.
A pesar del despegue en los ingresos de OpenAI, la industria se está enfrentando a los altos costos de infraestructura. Tanto esta compañía como Anthropic se preparan para salir a bolsa, un paso que finalmente obligará a transparentar la realidad de sus finanzas ante Wall Street.
El caso de Anthropic sirve como un espejo para entender lo que cuesta mantener esta tecnología. Aunque lograron multiplicar por 12 sus ventas hasta alcanzar casi 4,600 millones de dólares en 2025, la empresa registró una pérdida neta de 42,000 millones de dólares. De hecho, estiman que gastarán más de 500,000 millones de dólares durante la próxima década únicamente en capacidad de cómputo y servidores en la nube.
Más allá de las pérdidas que se estiman, en documentos oficiales, los desarrolladores de Claude han tenido que señalar riesgos asociados a los comportamientos inesperados de sus modelos avanzados de lenguaje.
Entre estos factores de riesgo se mencionan conductas de “autopreservación” como intentos de los sistemas por resistirse al apagado, manipular información o desarrollar comportamientos evasivos; un recordatorio para los inversionistas de que esta tecnología conlleva retos éticos y de seguridad en un mercado de valores.
Sin duda, el despegue en los ingresos de OpenAI es el recordatorio de que la inteligencia artificial ya ha superado por completo la etapa de la novedad para convertirse en una herramienta de eficiencia corporativa de pago obligatorio.
Imagen: GPT Images 2.0
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Δ