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Los deportistas de alto rendimiento deben aprender a gestionar las emociones si desean mantenerse competitivos, sin dejarse desfallecer ante la frustraciones o las derrotas, el desánimo y la falta de motivación. Pero aprender a gestionar las emociones no solo se relaciona con el deporte sino con el emprendimiento, el trabajo y la vida personal.

Gestionar las emociones desde niños

Una de las claves para aprender a gestionar las emociones consiste en enseñarles a los niños que pueden perder o frustrarse, porque hace parte de la vida, y que no se pueden quedar en ese estado de tristeza por no ganar siempre, ya que siempre existe una nueva oportunidad.

Alguien decía y con razón, que la búsqueda de la Felicidad no debía convertirse en una meta sino en el disfrute del camino y del proceso, porque la necesidad satisfecha nos genera de nuevo insatisfacción, mientras que recorrer el camino lleno de experiencias son las que nos genera las alegrías duraderas en el tiempo.

La tecnología y las emociones

Multinacionales y líderes como Amazon se encuentran en el proceso de lanzar tecnología capaz de reconocer las emociones de las personas, a través de escuchar el sonido y comportamiento de su voz, para luego hacerlo consciente al usuario y poder apoyarlo a gestionar las emociones, en beneficio de su trabajo y las relaciones.

La combinación de productos como Alexa con una manilla que carga la persona, se pueden convertir en herramientas poderosas de apoyo a las personas para la salud y el bienestar, sirviendo de entrenadores personales que recomiendan, cuándo hacer ejercicio, cómo comer, qué tanto relajarse y meditar, y así sucesivamente.

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Aplicaciones en hoteles y empresas de servicios

Los hoteles se están aprovechando de la tecnología, sensores de estado de ánimo de los huéspedes y visitantes, para brindarles experiencias cada vez más sorprendentes y de impacto, en donde gestionar las emociones beneficia y añade valor al servicio, permitiendo a las empresas diferenciarse de la competencia.

Te imaginas colchones que se ajustan al tipo de sueño de las personas, o paredes que cambian el color de acuerdo con la temperatura y estado de ánimo, o robots que se relacionan con los huéspedes para brindarles alegría y felicidad, compartir contenido sobre atracciones cercanas y ser capaces de leer la mente de los clientes para atender cualquier tipo de necesidad, anticipándose a ellas.

Marketing emocional 

Siempre se ha dicho que una de las finalidades del marketing es lograr vínculos emocionales con los clientes, y la mejor manera de lograrlo es aprender a gestionar las emociones en cada momento, ya sea que el usuario se encuentre alegre o triste, sorprendido o angustiado, desconfiado o molesto.

Para lograr estrategias efectivas con el marketing emocional se necesita humanizar las marcas para que sean sensibles a los sentidos de las personas, y les enamoren con experiencias placenteras y agradables.

De la misma manera como el conocimiento se memoriza cuando está presente algún tipo de emoción, la lealtad de los clientes se incentiva cuando se establecen vínculos emocionales entre las partes.

El marketing debe contribuir al cliente en esa búsqueda de la felicidad, proporcionándole las soluciones y medios para que la sonrisa y alegría brille en sus rostros, pero al mismo tiempo se puede acudir a contenidos conmovedores para despertar la consciencia hacia posibles peligros.

Gestionar las emociones en el marketing es vital para lograr ese vínculo que tanto se necesita entre el usuario y la marca, el cliente y el producto, el visitante y el servicio.

Imagen: Freepik

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