En este 2026, el nuevo frente regulatorio del factoring electrónico y facturación digital marcará la pauta para las empresas, pues el primer semestre se ha perfilado como un periodo decisivo para la evolución del ecosistema de facturación electrónica en el país.
Si bien no hay un anuncio oficial que declare al factoring electrónico como la principal prioridad regulatoria, los movimientos técnicos y normativos de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) tienen un claro norte en esa dirección.
Los recientes ajustes al Sistema de Facturación Electrónica (SFE), junto con el fortalecimiento de RADIAN y la introducción de nuevos servicios para optimizar la trazabilidad y calidad de la información, están transformando la factura electrónica. Este documento ya no es meramente un requisito tributario, sino que se establece como un instrumento financiero esencial.
En este contexto de cambio, Sovos Saphety, expertos en cumplimiento fiscal y documentos electrónicos, subraya la necesidad de que las empresas, especialmente durante los primeros meses de 2026, pongan especial foco en sus procedimientos de emisión, recepción, validación y circulación de facturas.
El factoring electrónico, entendido como la negociación digital de facturas como título valor, se convertirá en un eje transversal que impactará tanto la operación financiera como la gestión tecnológica y documental de las organizaciones.
La DIAN ha estado fortaleciendo progresivamente el ecosistema de facturación electrónica, yendo más allá del simple cumplimiento. En los últimos años, la entidad se ha centrado en aumentar la cobertura del sistema, mejorar la calidad de los datos y asegurar la interoperabilidad entre los participantes en la emisión y recepción de documentos electrónicos.
Para el año 2026, este proceso entra en una nueva etapa clave: la optimización de la factura electrónica como título valor para facilitar su circulación eficiente en el sistema financiero. Karoll Cuadros Castañeda, gerente de eCommerce y experta en facturación electrónica de Sovos Saphety, indica que las recientes actualizaciones de la DIAN y los avances en RADIAN sugieren que el regulador está preparando el camino para un mayor protagonismo del factoring electrónico y la facturación digital.
Según la experta, «aunque no hay un pronunciamiento formal que coloque al factoring como el eje central del semestre, los cambios técnicos y operativos que se vienen implementando generan impactos directos en la forma en que las empresas gestionan sus facturas, especialmente aquellas que buscan liquidez a través de la negociación de cartera».
El Sistema de Facturación Electrónica (SFE) se consolida como un elemento esencial en la administración tributaria colombiana, con una evolución que se adapta continuamente para satisfacer las demandas de control fiscal y la modernización empresarial. De cara a 2026, la DIAN ha definido tres ejes estratégicos principales:
En esencia, estas iniciativas buscan establecer un ecosistema de facturación más robusto y fiable, una condición crucial para el desarrollo eficiente y seguro del factoring electrónico.
RADIAN, el Registro de Facturas Electrónicas como Título Valor, fue diseñado como la plataforma esencial para la trazabilidad, consulta y registro de la circulación de facturas en Colombia. A pesar de su rol estratégico, su utilización efectiva sigue siendo limitada si se compara con el gran volumen de facturas electrónicas que se emiten mensualmente en el país.
Actualmente, Colombia emite millones de facturas electrónicas, pero solo una pequeña porción se inscribe en RADIAN para facilitar su endoso o negociación. Esta disparidad representa una oportunidad de financiación desaprovechada, particularmente crítica para las pequeñas y medianas empresas que necesitan aliviar sus restricciones de liquidez.
Según Sovos Saphety, la tendencia apunta a un fortalecimiento constante de RADIAN. Se espera que la DIAN promueva su uso, elevando los requisitos técnicos y operativos asociados al registro del título valor. Por lo tanto, las empresas deberán anticiparse y prepararse para integrar de manera más profunda a RADIAN en sus flujos documentales y financieros.
Aunque el concepto de factoring electrónico no es una novedad, su adopción a gran escala ha sido gradual debido a obstáculos culturales, tecnológicos y regulatorios. Sin embargo, en 2026 se espera una confluencia de factores que disparará su relevancia:
«El bajo aprovechamiento del título valor frente al volumen total de facturación electrónica sigue siendo una brecha estructural. Si esta brecha no se gestiona adecuadamente, puede convertirse en un riesgo operativo y financiero para las empresas», advierte Cuadros.
Los cambios normativos y técnicos previstos para el primer semestre de 2026 impactarán directamente a las organizaciones, afectando áreas clave como finanzas, tecnología, compras y cuentas por cobrar.
Riesgos potenciales:
Oportunidades Destacadas:
Cuadros concluye: «Los desarrollos recientes de la DIAN no solo buscan mejorar la calidad de la información tributaria, sino sentar las bases para una circulación más eficiente de la factura electrónica dentro del sistema financiero. El factoring electrónico será un tema inevitable en la agenda de 2026».
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