¿Te acuerdas de cuando salías a jugar con tus amigos y el dueño o dueña de la pelota tenía el poder absoluto para decidir quién jugaba y bajo qué normas? Pues algo así es lo que está haciendo OpenAI con la publicidad en ChatGPT.
La tecnológica ha actualizado sus políticas publicitarias para desterrar de ChatGPT los anuncios que promocionen herramientas de IA generativa de imágenes o audio pertenecientes a sus competidores. Esta modificación fue comunicada directamente a los socios publicitarios de la plataforma, evitando realizar un anuncio público, y ha sido desvelada por el medio The Information.
OpenAI aspira a construir un ecosistema que envuelva la vida de sus usuarios y usuarias, siendo ChatGPT una pieza central en ella. El desarrollo de su negocio publicitario es clave para lograr este objetivo al tratarse de una vía directa de ingresos.
En los últimos meses, la desarrolladora ha ido perfeccionando ChatGPT Ads, incorporando más funciones, controles y métricas, pasando de una plataforma publicitaria simple a un modelo que busca equipararse con los grandes. Y se ve que, una vez que han asentado el terreno de juego, han decidido hacer más estrictas sus normas (aunque esto puede meterte en líos por prácticas anticompetitivas).
Al prohibir la publicidad de IAs de imágenes y audio de la competencia en ChatGPT, OpenAI dificulta que sus usuarios y usuarias puedan descubrir alternativas a sus propias herramientas, incrementando su ventaja competitiva. Según los informes, la decisión de la compañía coincidió con la presentación de ChatGPT Images 2.5 y de las nuevas funciones de voz de ChatGPT Live.
No obstante, las restricciones de OpenAI no afectan a todas las herramientas competidoras, ya que, por el momento, no se ha prohibido la publicidad de IAs generadoras de vídeo rivales.
Quienes sí se han visto afectados han sido algunos de los socios de OpenAI, como Adobe. A principios de año, la compañía multinacional de software había participado en el programa piloto de publicidad de OpenAI realizando campañas promocionales de Acrobat Studio y Firefly AI, su IA de imágenes. Doug Wyatt, director sénior de medios para las Américas en Adobe, relató a The Information que OpenAI había comunicado a sus socios publicitarios que ya no se aprobarían las campañas de productos independientes de generación de imágenes y audio.
The Information también señala que ChatGPT habría comenzado a limitar los enlaces y recomendaciones orgánicas hacia herramientas de imagen de terceros (como generadores de imágenes o editores) en búsquedas orientadas a la acción. Es decir, si un usuario o usuaria realiza una búsqueda de este tipo, la IA reduce las menciones directas a alternativas externas y prioriza sus propias funciones integradas.
Esto, sumado a las restricciones publicitarias dentro de ChatGPT, supondría un importante golpe para las marcas externas, al perder presencia en un escaparate al que acceden millones de personas. Por otra parte, esta conducta podría terminar atrayendo el escrutinio de los reguladores si se considera que OpenAI está actuando de forma anticompetitiva.
Por ejemplo, en el caso de la Unión Europea, este mismo verano el organismo designó a ChatGPT como VLOSE (Very Large Online Search Engine) bajo la DSA (Ley de Servicios Digitales), lo que implica mayores obligaciones de transparencia, evaluación de riesgos, auditoría y acceso a datos y algoritmos para las autoridades y determinados investigadores.
Así mismo, la UE está evaluando la posibilidad de designar a OpenAI como guardián de acceso bajo la DMA (Ley de Mercados Digitales). En ese caso, la compañía estaría sometida a obligaciones mucho más directas para evitar favorecer sus propios servicios frente a los de terceros, especialmente en rankings, recomendaciones y condiciones de acceso. Una eventual combinación de bloqueo publicitario y menor visibilidad orgánica podría entonces analizarse bajo reglas específicas contra el self-preferencing.
Foto: Depositphotos
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