En el comercio colombiano, el efectivo sigue siendo una de las opciones de pago más difíciles de derrumbar, representando el 70% de las transacciones del país de acuerdo con el Banco de la República.
Esta dependencia ha obligado a los eCommerce a sostener el Pago Contra Entrega (PCE), un modelo que eleva los costos logísticos, incrementa las tasas de devolución y añade fricción al negocio. Sin embargo, la consolidación de Bre-B promete cambiar esta situación.
Inspirado en casos de éxito global como Pix en Brasil o UPI en India, Bre-B no es una aplicación más en el mercado; es la nueva infraestructura pública de pagos inmediatos e interoperables promovida por el Banco de la República, sobre la cual bancos, fintechs y comercios están obligados a redefinir sus estrategias de cobro y conversión.
El sistema funciona con ayuda de las famosas “llaves Bre-B”, las cuales no son más que identificadores únicos, como tu número de celular, correo electrónico, cédula o algún código tramitado por tu banco. Con ellas puedes tanto enviar como recibir dinero de inmediato entre bancos, billeteras y entidades financieras.
Aunque su fase inicial tiene relativamente poco desde su lanzamiento, el sistema de pagos logró que el 9,4% de la población activara al menos una “llave”, superando los 12 millones de identificadores únicos (como cédula o números de celular).
Para usarlo no debes bajar una nueva aplicación, ya que este sistema se está incluyendo en las diferentes entidades financieras. Lo único que debes hacer es ingresar al botón Bre-B que encontrarás en tu app de banco. Desde ahí escribirás la llave del destinatario y el valor a transferir.
Si al contrario, tú eres quien quieres recibir la transferencia, debes tener registrada al menos una llave, que puede ser el número de teléfono, un documento de identidad, correo electrónico o un código alfanumérico entregado por tu entidad financiera. Para gestionarla podrás hacerlo desde el mismo botón Bre-B.
Hasta la fecha, más de 30 entidades financieras, incluyendo la banca tradicional, cooperativas y plataformas de depósito de bajo monto, han habilitado sus canales para operar bajo este estándar.
Aunque la integración no es un mandato legal estricto, la presión competitiva por ofrecer la mejor experiencia al usuario está obligando a todo el ecosistema a subirse a la ola.
Una de las grandes dudas del sector era el destino de las redes privadas que ya operaban de forma fragmentada en el país. Lejos de desaparecer, redes como Transfiya (ACH), Entrecuentas (Redeban) y los servicios de Visionamos se han transformado en los nodos conectores de Bre-B.
Esta estructura permite que una transferencia entre entidades rivales se procese en tiempo real, las 24 horas del día y los 7 días de la semana, eliminando las esperas de días hábiles que destruían la experiencia de compra en el social commerce y las ventas por canales conversacionales como WhatsApp.
El despliegue de Bre-B ha hecho que tenga un impacto en la conversión. Al reemplazar los formularios de tarjetas de crédito o los redireccionamientos de los sistemas tradicionales por una llave memorizable o el escaneo de un código QR unificado, ha hecho que el tiempo de transacción se reduzca a 20 segundos.
Además, la incorporación de capas de seguridad avanzadas en aplicaciones aliadas (como las alertas de fraude implementadas por neobancos como Nu) reduce la desconfianza del consumidor, el principal argumento por el cual los usuarios preferían el billete físico.
El aparente éxito del Bre-B ha colocado a las marcas en una batalla por el control del checkout que está definiendo una nueva era.
Imagen: GPT Images 2.0
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *
Δ