Imagina que YouTube, Twitch y Crunchyroll tuvieran un hijo criado en Shanghái. Algo así es Bilibili, una plataforma que arrancó en 2009 como un rincón para amantes del anime y los videojuegos, y que 16 años después se convirtió en una de las apps más usadas por los jóvenes chinos. Esta semana dio un paso que muchos venían esperando (o temiendo, según con quién hables en la industria del video), relanzó su aplicación internacional y confirmó que va con todo por una audiencia global.
La noticia la destapó en exclusiva el medio Semafor, y de ahí se corrió como pólvora en varios portales de tecnología, incluyendo Xataka México. Pero hay más tela de dónde cortar, así que vamos a desmenuzar qué está haciendo Bilibili, por qué le está apostando tan fuerte a Occidente justo ahora, y qué tan realista es que le quite terreno a YouTube.
Antes de entrarle de lleno al tema, vale la pena aclarar qué es esta plataforma para quien nunca la ha usado o escuchado de ella. Bilibili es, en resumen, un espacio de video donde conviven creadores de contenido, streamers de videojuegos y estudios de animación, todo bajo el mismo techo. Si en Occidente para ver de todo un poco tenemos que saltar entre YouTube, Twitch y Crunchyroll, en China gran parte de esa experiencia vive dentro de una sola app.
Su marca registrada es el danmu, una función que hace que los comentarios de otros espectadores crucen la pantalla en tiempo real, justo sobre el video, sincronizados con el momento exacto en el que fueron escritos. Puede sonar caótico al principio, y la primera vez que lo ves, probablemente pienses “¿cómo le hace la gente para ver algo con tanto texto encima?”, pero la gracia está justo ahí, es como ver una película en el cine rodeado de amigos que van comentando cada escena, solo que esos “amigos” pueden ser miles de personas conectadas al mismo tiempo. Esa sensación de comunidad instantánea es, según varios analistas, una de las razones por las que Bilibili logró fidelizar tan bien a su audiencia más joven.
Y los números respaldan esa fidelidad. La plataforma cerró el primer trimestre de 2026 con 376 millones de usuarios activos mensuales y 115 millones de usuarios activos diarios, cifras que representan un crecimiento del 8% interanual en usuarios diarios. El tiempo promedio que cada persona pasa dentro de la app ronda las 2 horas al día, una cifra que cualquier plataforma de video envidiaría.
Durante años, Bilibili exigía a cualquier usuario extranjero que quisiera crear una cuenta que subiera su pasaporte o documento de identidad, un requisito que (seamos honestos) espantaba a más de uno antes de siquiera empezar a explorar la app. Ese obstáculo acaba de desaparecer en la nueva versión internacional. Ahora registrarse es tan sencillo como en cualquier otra red social.
Ese es apenas el primer movimiento de un plan más amplio que incluye:
Si hay un ejemplo que Bilibili usa una y otra vez para convencer a otros creadores de sumarse, es el de MrBeast. En enero de 2024, Jimmy Donaldson (el youtuber más suscrito del planeta, con más de 500 millones de seguidores solo en YouTube) subió un collage de 90 segundos con algunos de sus clips más virales. El video acumuló más de 3 millones de vistas y 270,000 “me gusta” casi de inmediato. Hoy, esa pieza sobrepasa las 231 millones de reproducciones.
“Va a ser un viaje divertido”, escribió Donaldson en su momento, invitando a los espectadores chinos a decirle qué les gustaría ver de él. La respuesta de la comunidad no se hizo espera, uno de sus nuevos seguidores le comentó “estoy siendo testigo de la historia”. Ese tipo de recepción es justo lo que Bilibili quiere replicar, pero a mayor escala y con más creadores no chinos subidos al barco.
En su material de reclutamiento compartido en un chat de Discord dirigido a creadores, la empresa se describe a sí misma como el lugar ideal para monetizar contenido conectando con una audiencia “codificada Gen Z, adinerada y bien educada”. Es un discurso de venta directo hacia influencers que buscan nuevas fuentes de ingreso fuera de YouTube o Instagram.
Aquí entra la parte financiera, que explica bastante bien por qué Bilibili se siente lista para dar este salto. La compañía cerró 2025 con su primera utilidad anual desde que salió a bolsa; los ingresos crecieron 13% hasta cerca de 4,476 millones de dólares, con una utilidad neta de 175.5 millones de dólares. Solo la publicidad aportó 1,484 millones de dólares a esa cuenta. Y el primer trimestre de 2026 mantuvo el ritmo, ingresos por publicidad creciendo 30% interanual y una utilidad neta de 29.8 millones de dólares en apenas tres meses.
Para ponerlo en perspectiva, entre 2018 y 2024, Bilibili acumuló pérdidas por más de 25,000 millones de yuanes (unos 3,700 millones de dólares). O sea, hablamos de una empresa que pasó 7 años quemando dinero para construir su comunidad y que, apenas empezó a ver números en verde de forma consistente, decidió reinvertir esa confianza en salir a buscar usuarios fuera de China. Tiene sentido porque expandirte a otros países cuesta caro, y es mucho más fácil convencer a inversionistas y sostener el gasto en oficinas, personal y marketing en 6 ciudades distintas, cuando ya no estás operando con números rojos.
Ahora bien, no todo es campo fértil para Bilibili. Su expansión abre varias preguntas que ya conocemos bien porque las vivimos con TikTok en su momento:
Censura y moderación de contenido: Bilibili opera bajo las reglas del gobierno chino en su plataforma principal. La gran duda es qué tan libre será realmente su versión internacional, y si los creadores y usuarios fuera de China sentirán algún tipo de restricción sobre los temas que pueden tocar.
Seguridad de los datos: Cualquier app que recopile información de usuarios fuera de su país de origen enfrenta escrutinio, sobre todo si ese país es China. Es prácticamente el mismo debate que persiguió a TikTok durante años en Estados Unidos y otros mercados occidentales, y que todavía no termina de resolverse del todo.
Competencia real contra plataformas ya instaladas: No es solo YouTube. En streaming de videojuegos, Bilibili compite con Twitch; en distribución de anime, con Crunchyroll. Va a tener que convencer a los usuarios de migrar hábitos muy arraigados, y eso lo sabe cualquiera que haya intentado cambiar de red social favorita, no es tarea sencilla ni rápida.
Bilibili, eso sí, no responde directamente a las dudas sobre censura o manejo de datos; hasta el cierre de este artículo, la compañía no ha contestado las solicitudes de comentario de los medios que cubrieron la exclusiva de Semafor.
Lo que yo creo al respecto es que probablemente no le “gane” a YouTube en el sentido de desplazarlo, al menos no en el corto o mediano plazo. YouTube tiene años de ventaja, una base de creadores gigantesca y una infraestructura publicitaria que domina el mercado global. Pero eso no significa que Bilibili no pueda hacerse un espacio propio, sobre todo entre públicos jóvenes que ya están acostumbrados a saltar entre varias apps para consumir contenido distinto: uno para gaming, otro para anime, otro para clips virales.
Ahí está la jugada real de Bilibili, no busca ser “otro YouTube” a secas, sino ofrecer una experiencia distinta, con esa dinámica de comunidad en tiempo real que da el danmu para un nicho que ya conoce y sabe fidelizar muy bien en China. Si logra trasladar esa fórmula a Los Ángeles, Ciudad de México o São Paulo sin perder lo que la hace especial, podría convertirse en una alternativa seria para creadores y audiencias que buscan algo distinto a lo de siempre.
Por ahora, el despliegue apenas empieza. Habrá que ver, en los próximos meses, si esos gerentes de comunidad que está contratando en 6 ciudades logran traducir el fenómeno chino a un público que, hasta hace poco, ni siquiera sabía que Bilibili existía.
Imagen: GPT Images 2.0
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